| "Califaciente, desecante, expele
flatulencias, fortifica las entrañas, alivia los
cólicos, provoca la orina y el menstruo y es buena
para los vértigos y los aturdimientos de cabeza,
se usa en enjuagatorios para úlceras de boca y
encías". |
Así hablaba de la horchata
de chufa el doctor Pío Font en su libro Flora española
publicado a mediados del siglo XIX. Hoy, esta bebida ha
dejado de valorarse como alimento medicinal pero los expertos
en Nutrición la recomiendan por sus valores nutricionales
y su poder refrescante frente a los rigores y el desgaste
físico propios del verano. |
La horchata es una refrescante bebida muy beneficiosa para
la salud, altamente diurética y energética.
Es la bebida valenciana por excelencia, ideal para degustar
en una terraza en los calurosos meses de verano. Su principal
componente, la chufa, es originaria de Egipto y ya se cultivaba
hace 3.000 años. Para mucha gente la horchata de chufa
no es más que un refresco pero en realidad se trata
de mucho más. Es una rica fuente de nutrientes entre
las que destacan las vitaminas C y E, y minerales como el
fósforo, el magnesio, el potasio, el calcio y el hierro
además de almidón, grasas insaturadas, proteínas
y unas enzimas que facilitan la digestión. De hecho,
esta bebida tiene más hierro, magnesio e hidratos de
carbono que la leche.
Es verano y el cuerpo necesita refrescarse para poder hacer
frente a los rigores de esta época estival. Quienes
viajen a la zona del mediterráneo pueden aprovechar
su estancia y degustar la clásica horchata valenciana.
En la actualidad, es un producto con denominación de
origen que se cultiva en dieciséis pueblos de la comarca
valenciana de l´horta nord, que por sus características
climáticas se convierten en la única zona de
España donde se cultiva este singular tubérculo
y hacen que la planta tenga un sabor característico,
dulce e intenso.
La chufa es una
planta con unas largas y estilizadas raíces en
cuyos extremos se forman las chufas. Estos pueden ser
redondeados o alargados y la piel presenta un color marrón
más o menos oscuro si la recolección se
realiza muy tardíamente y también a medida
que la chufa se seca y se alarga su almacenamiento. La
chufa necesita notable aporte de agua, y su recolección
se realiza durante la estación más fría.
Una vez terminada la cosecha, el tubérculo se almacena
en lavaderos con agua clorada y mediante este proceso
la chufa elimina sus raíces y se deshace de la
piel. Durante los tres meses siguientes se realiza la
operación de secado, un proceso que hace que pierda
toda su humedad. Posteriormente se realiza la selección,
suprimiendo las plantas dañadas y las impurezas
que han sobrevivido al lavado.
Se trata de una bebida muy beneficiosa para la salud con
alto contenido en hierro. Aunque la chufa se vende ya
preparada, lo ideal es disfrutar de ella, tomándola
en una terraza en los días de mucho calor, tiene
un sabor distinto y nada que ver con la horchata de arroz
que se encuentra en los países de Hispanoamérica.
Además, puede ser natural, pasterizada, esterilizada,
concentrada, condensada, congelada y en polvo. Otra opción
es servirla granizada, helándola como se haría
con un mantecado, y teniendo la precaución de remover
de vez en cuando para romper los cristales que se forman,
hasta lograr el granulado deseado.
Cuenta la leyenda que cuando el rey Jaime I de Cataluña
y Aragón llegó a Valencia una muchacha le
dio a probar una bebida fresca, blanquecina y dulce. Complacido
por su sabor, el monarca preguntó por el nombre
de la bebida, a lo que la joven respondió que era
leche de chufa. Pero Jaime I la corrigió diciendo:
"Axo no es llet. Axo es or, xata" ("Esto
no es leche. Es oro, chata"). Y cuentan los valencianos
que de aquel episodio procede el nombre castellanizado
de la horchata.
Pero también puede elaborarse de manera casera.
Para ello, se lavan bien las chufas y cuando estén
completamente limpias, se dejan en remojo en abundante
agua fría durante un período de 12 a 14
horas. |
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Una vez pasado ese tiempo, se volverán a lavar bien,
cambiando el agua hasta que salga completamente clara. Se
escurren las chufas y se machacan en un mortero, echando un
poco de agua al picarlas para que no suelten aceite (también
se pueden pasar por la trituradora). Se añade agua
y un trozo de canela en rama, y se deja reposar unas dos horas
en lugar fresco. Posteriormente se añade azúcar,
removiendo bien para que se disuelva completamente y se pasa
por un colador metálico con un lienzo fino, previamente
humedecido con agua, colocado sobre el colador. De esta manera
se obtiene un liquido lechoso que se pone en la nevera para
después servirlo bien frío. Sólo dura
dos días.
La horchata de chufa
La amplia avenida que comunica valencia con el pueblo vecino
de Alboraia alberga algunos de los establecimientos de más
tradición y fama. Uno de ellos es Daniel, un local
que toma su nombre del horchatero fundador, Daniel Tortajada,
quien comenzó su actividad en 1949 y cuya fama ha trascendido
las fronteras valencianas. Sus especialidades son el batido
de horchata, el 'flotaor' (horchata con una bola de helado),
y el 'sospir' (horchata con un poco de café, naranja,
limón o cebada). Otros locales son Bon Aire, que dispone
de un salón interior y una gran terraza y Santa Catalina,
ubicada en el centro histórico de Valencia, una horchatería
de visita obligada con más de dos siglos de antigüedad.
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